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Scientist from CSIC analyze how some birds move with the boats to feed themselves on their discardings of fishing

Destacado esta semana en la revista Science y publicado en Current Biology

Analizan cómo algunas aves se desplazan con los barcos para alimentarse de sus descartes de pesca

 

  • El estudio demuestra cómo las actividades humanas tienen un gran impacto en el comportamiento de estas aves marinas

 

  • La publicación está liderada por científicos del CSIC y de la Universidad de Princeton (EE.UU.)

 

Barcelona/Mallorca, 12 febrero 2010. La actividad pesquera humana afecta negativamente a los ecosistemas marinos de muchas formas. No obstante, se sabe que algunas especies se benefician de la pesca descartada por los barcos. Ahora, un trabajo publicado en la revista Current Biology revela algo más: que las aves adaptan sus desplazamientos a la actividad de los barcos pesqueros para hacer “más rentable” su búsqueda de alimentos. En un giro sorprendente de la naturaleza, los descartes se han convertido para ellas en una especie de fast-food, ya que es un recurso barato en términos energéticos y de baja calidad (más contaminado) comparado con su alimento natural.

 

La investigación se inició en 1999 en el Instituto Mediterráneo de Estudios  Avanzados (IMEDEA), centro mixto del CSIC y la Universitat de les Illes Balears de Mallorca, en el grupo dirigido por el profesor Daniel Oro, dedicado desde hace tiempo al estudio de las aves marinas de las Baleares. La publicación está liderada por Frederic Bartumeus, del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB) del CSIC, quien estaba en la Universidad de Princeton y en el Instituto Catalán de Ciencias del Clima mientras realizaba el trabajo. También han participado en el trabajo otros científicos, entre ellos Simon Levin, uno de los más reputados ecólogos y miembro de la National Academy of Science de los EE.UU.

 

Cinco años de seguimiento

Los investigadores han estudiado los desplazamientos durante los periodos de incubación y reproducción, entre 1999 y 2005, de dos aves marinas: la pardela balear (Puffinus mauretanicus) y la pardela cenicienta (Calonectris diomedea), especies en peligro de extinción y en situación vulnerable, respectivamente. Las trayectorias de las aves se han obtenido mediante transmisores vía satélite incorporados a un total de 28 ejemplares.

 

Tal como explica Bartumeus, “durante los días en que los barcos salen a pescar (de lunes a viernes) las aves no se dispersan tanto ni se desplazan tan lejos como lo harían siguiendo su estrategia natural. En estos periodos las aves reducen progresivamente su dispersión concentrándose en las zonas de pesca, donde el alimento es predecible y se encuentra con mayor celeridad”. En cambio, sin el recurso de los barcos hay más probabilidad de que las aves realicen largos desplazamientos en busca de alimento.

 

Normalmente, señala Daniel Oro, “estas aves se desplazan desde la costa balear –donde crían- hasta zonas de alta productividad marina, como el Delta del Ebro, y pueden cubrir distancias de centenares de kilómetros para buscar sus presas naturales (sardinas y calamares), muy impredecibles en el espacio y en el tiempo”. El investigador del CEAB Frederic Bartumeus concluye que “los resultados obtenidos sugieren una conexión elemental entre la explotación local pesquera y los patrones regionales del movimiento de estas aves marinas”.

Supervivencia y éxito reproductivo
Cuando los arrastreros faenan, las aves, que aprenden la localización de sus caladeros, permanecen cerca de las colonias donde las barcas les proporcionan ese alimento fácil, lo que propicia que su área de forrajeo sea menor y el tiempo de campeo disminuya, con lo cual pueden ir y volver más a menudo de las zonas de pesca a los nidos.  

Todo ello permite a las aves gastar menos energía en la búsqueda de alimento, y ello conlleva, probablemente, un aumento del éxito reproductor y de su supervivencia. “Es, además, un recurso fácil para los animales más jóvenes, inexpertos o con alguna tara, que de otro modo morirían por el efecto de la competencia por el recurso”, concluye Oro. “Sin embargo, este beneficio natural de la pesca de arrastre queda neutralizado por el gran impacto que esta pesca no selectiva tiene sobre los fondos marinos, y que afecta al equilibrio del ecosistema”, añade Frederic Bartomeus.

 

El investigador del IMEDEA, Daniel Oro, concluye que aunque estas aves no dependen del descarte para su supervivencia “hemos de tener en cuenta que los organismos buscan disminuir la incertidumbre que los rodea con el fin de aumentar su supervivencia, ¡que es lo que hacen las pardelas comiendo peces sin valor comercial que los pescadores echan por la borda!”.

Entender para actuar
Entender el comportamiento de forrajeo de estas aves es importante para intentar frenar el declive que sufren sus poblaciones. En el caso de la pardela balear, endémica de las islas Baleares, es tan acusado que se encuentra en peligro de extinción.

Por otro lado, el consumo de descartes de la pesca de arrastre significa que las aves ingieren organismos que acumulan grandes cantidades de contaminantes, como metales pesados, que, a su vez, las aves bioacumulan. Si se conoce los lugares donde las aves  obtienen su alimento, éstas pueden servir de biomarcadores para saber dónde y cuándo los niveles de contaminantes en el mar son mayores.

Otro aspecto importante del trabajo, indica Frederic Bartumeus, es que “muestra hasta que punto ciertas actividades humanas en el medio natural pueden promover transiciones críticas a gran escala en las propiedades de dispersión (y por tanto de transporte) de animales, algunos de ellos grandes depredadores como estas aves. Muchos somos conscientes de los efectos potenciales que el cambio climático puede llegar a tener sobre los patrones de migración de muchas aves, sin embargo no pensamos en la íntima relación que existe entre nuestras actividades diarias de explotación de recursos y los patrones de movimiento animal”.

Según la opinión del propio Bartumeus, deshilar el tejido de mecanismos y relaciones causales entre el comportamiento animal y los patrones de movimiento a gran escala puede generar aplicaciones muy importantes en campos como la biología de la conservación, la ecología de la invasión o la epidemiología.

En el trabajo también han participado los investigadores Luca Giuggioli (Universidad de Princeton, EE.UU. y actualmente en la Universidad de Bristol, Inglaterra); Maite Louzao (del CSIC, y actualmente en el Centro Helmholtz de Investigaciones Medioambientales, Alemania), Vicent Bretagnole (CNRS, Francia) y Simon A.Levin (Universidad de Princeton).

 

Bartumeus et al., Fishery Discards Impact on Seabird Movement Patterns at Regional Scales, Current Biology (2010), doi:10.1016/j.cub.2009.11.073