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IMEDEA day by day: Nuria Marbà

  • Nuria Marbà, Investigadora Científica en el IMEDEA (UIB-CSIC)

 

 

Foto: Nuria Marbà en su despacho del IMEDEA (Autora: Charina Cañas)

 

 

Esporles, 30 de noviembre de 2018. Núria Marbà es Licenciada (1990) y Doctora (1995) en Biología por la Universidad de Barcelona. Tras doctorarse estuvo 2 meses en Australia, 6 meses en la Universidad de Copenhague en Dinamarca y 2 años de postdoc en el Royal Netherlands Institute for Sea Research (NIOZ) de Yerseke, Países Bajos. Volvió a España con un contrato de reincorporación en el CEAB (CSIC) de Blanes donde estuvo un año y medio. Trabaja en el IMEDEA desde mediados de 1999, inicialmente como postdoc. En 2002 ganó la plaza de Cientifica Titular y en 2009 promocionó a Investigadora Científica.

 

 

A la pregunta de: ¿qué estás haciendo estos días?, nos contesta que en estos momentos está liada preparando el informe de seguimiento del proyecto INTERBIOCLIMA, finaciado por la Fundación BBVA en la convocatoria 2017 de Ayudas a Equipos de Investigación Científica en Conservación de la Biodiversidad. También está preparando una solicitud de un proyecto europeo.

 

 

Su línea de investigación consiste en conocer qué efecto tiene el cambio global sobre ecosistemas marinos costeros dominados por vegetación, básicamente praderas de angiospermas marinas y algo de bosques de macroalgas. También le interesa conocer cómo estos ecosistemas nos ayudan a mitigar el cambio global y nos ayudan a adaptarnos al cambio climático.

 

 

Actualmente está liada con cuatro proyectos, que se desarrollan principalmente en el Mediterráneo. Uno de ellos es el 'Medshift' del Plan Nacional, que se centra en organismos que forman hábitat y en el que están mirando cómo el calentamiento está afectando a distintas especies de angiospermas marinas y macroalgas del Mediterraneo, tanto oriental como occidental (están trabajando en Baleares, Creta y Chipre), lo que nos da un gradiente de temperatura. El hecho de que el Mediterraneo oriental esté más caliente que el occidental nos permite ver cómo funciona un mismo ecosistema con hábitat similar cuando está a distintas temperaturas. También están interesados en ver la capacidad de adaptación a distintas temperaturas de los organismos que forman el hábitat en estos ecosistemas, de cara a poder hacer proyecciones sobre cuál podría ser la trayectoria de estos hábitats en escenarios de calentamiento climático en el Mediterraneo. En condiciones de temperatura que se proyecta bajo distintos escenarios de emisiones, qué temperatura podríamos tener y en base a los umbrales térmicos de estas especies, si persistirán, si no se adaptan por no poder tolerar estas temperaturas, etc. También mira cómo puede afectar a alguna de las funciones del ecosistema (como la capacidad de sumidero de carbono) y si hay un cambio en las especies (desaparecen unas y aparecen otras que tienen una tolerancia térmica más alta). Se están centrando tanto en especies autóctonas que hemos tenido en el Mediterraneo desde hace siglos y milenios como Posidonia oceanica, Cymodocea nodosa o especies de Cystoseira y Padina, como con alguna especie exótica como la Halophila estipulacea (angiosperma marina que viene del Mar Rojo y que se está extendiendo por algunas zonas costeras del Mediterráneo oriental y central).

 

 

Otro proyecto con el que está trabajando es el 'Interbioclima' que También está relacionado con temas de cambio climático en el Mediterraneo. En él están estudiando cómo el cambio climático está afectando a las interacciones tróficas, principalmente herbivoría, en colaboración con investigadores expertos del CEAB (CSIC) de Cataluña, una investigadora de la University of New South Wales de Australia y colaboradores en Chipre y en Creta. Están mirando cómo cambian las tasas de consumo en función de la temperatura a la que están plantas y peces, fijándose tanto en la Salpa, un pez herbívoro autóctono del Mediterráneo, como en especies introducidas invasoras que están proliferando rápidamente en el Mediterraneo oriental y que también proceden del Mar Rojo, como son las dos especies del pez conejo, que son más abundantes que la salpa en Creta y Chipre. La idea es ver cómo el calentamiento global está afectando a los productores primarios y las especies que forman el hábitat, y también cómo pueden verse alterados estos ecosistemas si cambia la intensidad de estas interacciones.

 

 

En otro proyecto, 'TEMPERSEA', financiado por la King Abdullah University of Science and Technology (KAUST), junto con Susana Agustí y Carlos M. Duarte del Red Sea Research Center (KAUST) y Gabriel Jordà del IEO, investiga el efecto del calentamiento sobre las praderas de angiospermas marinas en otro mar semi-cerrado: el Mar Rojo.

 

 

El cuarto proyecto en el que está implicada y que está liderado por Iris Hendriks es 'Antroposi', financiado por la iniciativa del Consell Insular de Formentera ‘Save Posidonia project’ y que ha obtenido fondos a través de crowdfunding. En él están estudiando el efecto que tienen los vertidos de emisarios y el tráfico marítimo de ferris sobre las praderas de Posidonia en Formentera.

 

 

A su cargo tiene una estudiante de doctorado y 3 postdocs. También supervisa el trabajo de una estudiante colaboradora de la Universidad de las Islas Baleares (a principios de curso los estudiantes de la UIB pueden solicitar colaborar con investigadores del IMEDEA que, con anterioridad, han ofertado la posibilidad de que colaboren con ellos los estudiantes de Grado).

 

 

A principios 2018 estuvo dos meses en Australia, colaborando con la Edith Cowan University Western Australia con una ayuda de colaboración de esta universidad, para realizar estudios de carbono azul y del papel de estos ecosistemas en el ciclo de nutrientes.

 

 

A finales de agosto ha asistido en Weihai, China, a la reunión anual del grupo de trabajo internacional the Blue Carbon Initiative coordinado por Conservation International, UNESCO-IOC y UICN del cual forma parte junto con otros 27 investigadores de todo el mundo expertos en el tema. En dichas reuniones, que cada año se lleva a cabo en un lugar diferente del mundo, también participan investigadores y gestores locales, regionales o del país. El objetivo del grupo es generar la base científica para el desarrollo de iniciativas de carbono azul, sintetizando los resultados de la comunidad científica y proporcionando una base científica robusta para la conservación, gestión y evaluación de estos sumideros de carbono (praderas submarinas, marismas, bosques de manglar). En 2017 la reunión anual se celebró en Ibiza.

 

 

En febrero asistirá en Barcelona al 'I Congreso de la Sociedad Ibérica de Ecología', que reunirá a científicos/as y profesionales portugueses y españoles de todas las áreas de la Ecología (teórica, terrestre, marina y de aguas continentales) con la finalidad de fomentar la Ecología y dar a conocer los trabajos científicos que se están realizando en sus distintos ámbitos.

 

 

Es co-autora de dos artículos que se han publicado esta semana. Uno de ellos revisa las limitaciones e interpretaciones de los modelos de datación de sedimentos utilizando el radioisótopo de plomo 210Pb a la hora de calcular tasas de enterramiento de carbono azul. El otro, examina experimentalmente la respuesta de diversos macrófitos mediterráneos a la temperatura  así como cual es su temperatura letal.

 

 

También le absorben tiempo las tareas burocráticas derivadas de la gestión de proyectos y las del instituto como responsable del Grupo de Investigación del Cambio Global.

 

 

Foto: Nuria Marbà haciendo trabajo de campo en una pradera de Posidonia oceanica en Cabo Greco, Chipre (Autora: Teresa Alcoverro)

 

 

 

 


 

Fuente: IMEDEA (UIB-CSIC)