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IMEDEA participates in Life Pinnarca: an ambitious European project to save the nacra from extinction

 

 

Foto: Presentación del Proyecto Life Pinnarca / UCV

 

 

 

Esporles, 3 de mayo de 2022. El pasado 28 de abril fue presentado en Valencia el Proyecto Life Pinnarca, cuyo objetivo es la conservación de la nacra (Pinna nobilis). Este molusco bivalvo, endémico del Mediterráneo, el segundo más grande del mundo, se encuentra en la actualidad en peligro crítico de extinción debido a una grave enfermedad parasitaria que comenzó a afectar a las poblaciones de nacras a finales de 2016.

 

 

El proyecto, coordinado por el Instituto de Investigación en Medio Ambiente y Ciencia Marina de la Universidad Católica de Valencia (IMEDMAR-UCV), agrupa a un consorcio internacional de universidades, institutos de investigación y ONG’s que incluye al Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA (CSIC-UIB)); el Instituto Español de Oceanografía (IEO (CSIC)); a la Universidad de Alicante; y a la ONG Ecologistas en Acción. Participan, asimismo, en Life Pinnarca otras tres entidades europeas: el Instituto Oceanográfico Paul Ricard (Francia), la Universidad Federico II de Nápoles (Italia) y la Universidad del Egeo (Grecia).

 

 

Este proyecto muestra el “interés” de la UE por la recuperación de la nacra, ha explicado José Tena, director de IMEDMAR-UCV y project manager de Life Pinnarca: “La unión en este proyecto de instituciones de países ribereños de la cuenca mediterránea europea hace que ahora existan serias posibilidades de que la nacra se recupere. Se trata de una especie fundamental en el equilibrio de ecosistemas del Mediterráneo, como sucede con las praderas de posidonia”.

 

 

El proyecto liderado por IMEDMAR-UCV incluye “acciones de difusión de la situación endémica de la nacra, protección in situ de la especie, traslado de algunos de ellos para preservar la diversidad genética, así como el intento de salvar a los ejemplares resistentes a la enfermedad”. Además, Life Pinnarca contempla también entre sus actividades “la búsqueda de nacras sanas para reproducirlas en cautividad, así como la mejora y gestión ambiental de los hábitats donde aún pueden encontrarse, como el Delta del Ebro o el Mar Menor, así como diversas lagunas costeras de España, Francia, Italia y Grecia”.

 

 

“Cuando los científicos se unen para trabajar por un mismo objetivo es un síntoma de que se van a encontrar soluciones. Estamos recibiendo ya compromisos de adhesión al proyecto por parte de instituciones de Croacia, Montenegro, Argelia, Túnez o Egipto. En estos países se está empezando a hacer censos de sus poblaciones de nacra, lo que es clave”, ha asegurado, por su parte, el científico de IMEDMAR-UCV José Rafael García March, investigador principal del proyecto.

 

 

Iris Hendriks (IMEDEA (CSIC-UIB)):  “Es importante evaluar si las poblaciones tienen posibilidad de recuperación natural” 

 

El IMEDEA lidera la tarea de monitorización de reclutamiento natural mediante colectores. “Si encontramos larvas/reclutas significa que hay poblaciones reproductoras sanas en algún sitio. Sabemos que en las lagunas, como las del Mar Menor y el Delta de Ebro, hay estas poblaciones y es importante ver si las larvas procedentes de estos sitios podrían llegar a repoblar otros sitios donde ahora han desaparecido. También nos puede indicar si aparte de estas poblaciones hay otras que no hemos visto, ya que no se puede recorrer el litoral en su totalidad. Los reclutas, además, se aprovecharán en el proyecto para transplantes y cria”, comenta Iris Hendriks, investigadora del IMEDEA (CSIC-UIB)).

 

 

Maite Vázquez (IEO (CSIC)): “Es una especie emblemática para los habitantes de las zonas costeras” 

 

La lucha conjunta de científicos de distintos países es también algo “fundamental” para la investigadora del IEO (CSIC) Maite Vázquez: “Hay muchos retos por delante y tenemos que trabajar en equipo, coordinados, y no hablo solo de los científicos. En el medio marino no es común enfrentarse a contrarreloj a la extinción de una especie, como sucede con la nacra. Por suerte, desde el principio de la mortandad masiva de esta especie se ha producido una buena coordinación entre los científicos, las administraciones y los ciudadanos. Estos últimos han jugado un papel importante, localizando a ejemplares resistentes y haciendo llegar esta información a los científicos”.

 

 

“En el caso de la nacra, como el Mediterráneo es el único lugar del mundo donde existe, hablamos de una especie emblemática para los habitantes de las zonas costeras. Su situación ha generado una gran preocupación científica, como sucede con el resto de la biodiversidad marina, muy amenazada por distintos factores. No podemos permitirnos las actuales tasas de pérdida de biodiversidad porque afectan de manera grave a la estabilidad de los distintos ecosistemas y a su resistencia a los cambios e impactos a nivel global”, ha subrayado.

 

 

Nardo Vicente: “Salvaremos a la especie en las lagunas litorales”

 

En el acto de presentación de Life Pinnarca ha participado también el científico marino Nardo Vicente, investigador francoespañol que formó parte del equipo de Jacques Cousteau en el famoso buque Calypso. Vicente, el mayor experto del mundo en la nacra, ha recordado el momento en que la enfermedad parasitaria llegó a las costas francesas, donde lleva casi cincuenta años estudiando esta especie: “En la reserva de Córcega donde trabajo desde 1975, las nacras estaban todas vivas en el verano de 2018; en octubre estaban todas muertas. Fue una calamidad, esta especie ha sufrido una auténtica pandemia. La nacra está desapareciendo de todo el Mediterráneo, desde España hasta Turquía”.

 

 

“Por suerte se ha observado que hay un lugar donde la especie está resistiendo: las lagunas litorales. Recuerdo cuando en 2019 estudié una población marina de nacras situada a tan solo cuatro metros de profundidad; estaban todas vivas y reproduciéndose. Es en esas lagunas donde salvaremos a la especie y con este proyecto hay esperanzas de poder salvarla; de hecho, yo creo que sobrevivirá”, ha apuntado Vicente.

 

 


Fuente: IMEDEA (UIB-CSIC) y CSIC

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