IMEDEA día a día: Carmelo Gómez

06/09/2018

  • Carmelo Gómez es Titulado Superior contratado en el IMEDEA (UIB-CSIC

 

 

Foto: Carmelo Gómez en su despacho del IMEDEA (Autora: Charina Cañas)

 

 

Esporles, 7 de septiembre de 2018. Carmelo Gómez es Licenciado en Biología por la Universidad de Alcalá de Henares (2013). Realizó un máster sobre ecología aplicada en la Universidad de Hedmark, Noruega (2014), cuyo trabajo final consistió en el estudio de la prevalencia del virus de la encefalitis transmitida por garrapatas en varias especies cinegéticas. Recientemente ha vuelto de Panamá, donde ha pasado los tres últimos años compaginando estudios de máster en entomología, con una beca Erasmus Mundus, con trabajos en investigación en el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (INDICASAT), y en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales. Allí, Carmelo colaboró en varios proyectos relacionados con la ecología y dispersión del mosquito tigre (Aedes albopictus) y el mosquito del dengue (Aedes aegypti). Trabaja en el IMEDEA desde febrero de 2018.

 

 

 

 

A la pregunta de: ¿qué estás haciendo estos días?, nos contesta que en estos momentos está trabajando en un par de publicaciones en las que es coautor y pinchando en cajas entomológicas insectos que conservan congelados tras ser muestreados.

 

 

 

Trabaja como técnico con Amparo Lázaro en el proyecto WILDFUN (Polinización por insectos silvestres como servicio ecosistémico en paisajes insulares manejados: mecanismos, estabilidad y funcionalidad en plantas silvestres y cultivos) del Plan Nacional, que pretende evaluar como las modificaciones del paisaje afectan a la polinización en plantas silvestres y cultivos.

 

 

Desde marzo hasta principios de julio han estado haciendo trabajo de campo. Tienen 20 parcelas de una hectárea en campos de acebuche distribuidas por toda la isla, en las que tienen varios transectos donde están capturando polinizadores. Además, estudian las interacciones de estos insectos con las plantas para construir redes de polinización, es decir, ver qué insectos son posiblemente polinizadores de qué plantas. Capturan insectos que están alimentándose o en contacto con el polen de las flores, de las cuales apuntan la especie de planta para establecer la interacción planta-insecto. Lo están haciendo en zonas de acebuche porque generalmente contienen una comunidad de plantas homogénea que les permitirá comparar los resultados obtenidos en las diferentes parcelas. Utilizando mapas de uso del suelo también están viendo qué hay alrededor de las parcelas para evaluar el gradiente de degradación del hábitat, esto es, si el paisaje que circunda las parcelas está representado por zonas boscosas, agrícolas, urbanas, etc. y establecer relaciones con la abundancia y diversidad de polinizadores capturados.

 

 

Los insectos son capturados con un cazamariposas y con trampas que han diseñado y fabricado para la ocasión. Estas trampas consisten en platos de colores atractivos para los insectos, que contienen agua jabonosa en la que los insectos quedan atrapados. En estos momentos tienen un montón de insectos congelados procedentes de los muestreos, que van identificando poco a poco. Carmelo se encarga de pincharlos con agujas entomológicas, etiquetarlos y colocarlos en las cajas entomológicas y posteriormente Miguel Ángel González, el otro técnico contratado por Amparo, se encarga de identificarlos. La idea es conocer todas las interacciones planta-polinizador posibles y estudiar la red ecológica en la que interactúan las comunidades de plantas y polinizadores.

 

 

Foto: Platos-trampa de colores con agua jabonosa en la que los insectos quedan atrapados (Autor: Carmelo Gómez)

 

 

Durante los últimos dos meses también ha estado trabajando en el análisis estadístico de datos recogidos en 2016 y 2017 en Son Bosc, ahora parte del Parc Natural de S’Albufera, también sobre redes ecológicas. El laboratorio de Ecología Terrestre, liderado por Anna Traveset, ha estado recogiendo datos durante varios años en el lugar. Las obras para la construcción de un campo de golf, que finalmente se cancelaron, destruyeron parte de la comunidad, por eso es una zona muy interesante para el estudio de la resiliencia y la recuperación de las comunidades planta-polinizador. Durante los últimos años, Amparo continuó muestreando para estudiar cómo el fenómeno de destrucción del hábitat había afectado a los servicios de polinización.

 

 

En estos momentos Carmelo está colaborando como coautor en el artículo que están elaborando con estos últimos datos, y esta semana han empezado con otro artículo con datos de 2007 sobre la abundancia y diversidad de abejorros en paisajes alterados a distintas escalas geográficas en la región sur de Noruega.

 

 

Foto: Carmelo Gómez capturando polinizadores en una de las parcelas, cerca de Sant Jordi (Autora: Amparo Lázaro)

 

 


Fuente: IMEDEA (UIB-CSIC)