Un estudio con participación del IMEDEA concluye que la monitorización inadecuada en Castor impidió anticiparse a los terremotos

29/06/2022

  • El estudio propone mecanismos para explicar la causa de los terremotos y por qué los peores se produjeron dos semanas después del cese de la inyección
  • El mal control del sistema impidió gestionar la sismicidad inducida y dificultó entender qué había pasado

 

 

Imagen del Proyecto Castor en Castejón / cortesía de Tjerk van der Meulen

 

 

Esporles, 30 de junio de 2022. Un estudio interdisciplinar en el que han participado el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA), el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) y el Instituto de Ciencias del Mar (ICM), todos pertenecientes al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), así como el Instituto de Geociencias de Rennes (Francia), ha mostrado que la monitorización insuficiente en el almacén de gas Castor impidió comprender lo que estaba sucediendo y anticiparse a los terremotos que acabaron con el cierre del proyecto.

 

 

El estudio, publicado en la revista Nature Communications, pone de manifiesto que una localización imprecisa de los terremotos inducidos, así como no tener en cuenta todos los procesos que los pueden inducir, puede poner en peligro el desarrollo de futuros proyectos de geoenergías. Éstas, incluyendo la energía geotérmica, el almacenamiento geológico de carbono y el almacenamiento subterráneo de hidrógeno, se han identificado como claves para conseguir la descarbonización y mitigar los efectos del cambio climático.

 

 

Según explica Jesús Carrera, investigador del IDAEA y uno de los autores del proyecto: “Disponer de una red de monitoreo adecuada y de un protocolo para gestionar la sismicidad inducida es esencial para el éxito de estos proyectos. Dado que los sismógrafos situados en el fondo marino no estaban funcionando, la inyección de gas en Castor no se debía haber realizado, ya que no se podían localizar con precisión los terremotos inducidos en tiempo real y comprender lo que estaba pasando”.

 

 

“Todavía sigue existiendo incertidumbre sobre la profundidad de los terremotos, a pesar de que han pasado casi 9 años desde que se indujeron y se han utilizado técnicas diversas para mejorar su localización. La falta de instalación de sismógrafos operativos en torno a la plataforma de Castor, incluyendo sismógrafos en profundidad en alguno de los 14 pozos que se perforaron para el proyecto, complica mucho el análisis. En proyectos de este tipo es necesario poder localizar los terremotos inducidos en tiempo real, para lo que hace falta un sistema de monitoreo adecuado”, especifica el investigador del ICM Antonio Villaseñor, también autor del estudio.

 

 

El estudio también explica que además del aumento de la presión en el subsuelo causada por la inyección del gas, hay otros mecanismos que pueden producir terremotos. “En almacenes de gas, como Castor, la flotación juega un papel muy importante, ya que la densidad del gas es 10 veces menor que la del agua que llena los poros de la roca donde se almacena el gas. Según el principio de Arquímedes, la fuerza vertical de flotación es igual al volumen de fluido desplazado multiplicado por la diferencia de densidades entre el fluido desplazado y el que lo desplaza. Por lo tanto, la fuerza vertical de flotación ejerció un papel importante en la desestabilización de la falla de Amposta, que desencadenó los terremotos de Castor”, añade Silvia De Simone, del Instituto de Geociencias de Rennes (Francia), también participante en el estudio.

 

 

La integración de la red de medidas con los procesos físicos es la clave para la predicción y gestión de la sismicidad inducida. Víctor Vilarrasa, investigador del IMEDEA e IDAEA y coautor del estudio apunta: “Es necesario revertir el daño que los terremotos de Castor hicieron sobre la percepción pública, ya que sin proyectos de geoenergías no se podrá alcanzar la neutralidad climática. La combinación de las medidas de campo – caudal de inyección, evolución de la presión y temperatura, deformaciones, sismicidad inducida – con modelos que tienen en cuenta los procesos físicos relevantes, podría haber permitido gestionar los sismos y haber salvado Castor”.

 

 


Fuente: IMEDEA (CSIC-UIB)

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